Blog de Turismo Rural

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6 ciudades españolas con olor a antaño

Publicado en July 24, 2014 por Sara Botero

Las ciudades de referencia en España son por lo general las más antiguas, este gesto se debe a que su hermosura no se ha empañado con el pasar de los años, incluso este es el toque mágico para que turistas tengan siempre en cuenta estas bellas joyas arquitectónicas, que son un híbrido entre el antaño y la modernidad. Si quieres saber cuáles son algunas de las ciudades más antiguas en España, no te pierdas lo que sigue:

1.Tarragona: En el aire se respiran los vestigios romanos, conformando un rico patrimonio histórico y genuino. La arquitectura recoge edificios medievales, yacimientos arqueológicos y catedrales exquisitas consolidando a ésta como una de las ciudades más antiguas. Este lugar tiene verdadera magia impregnada en sus espacios, quien sienta la necesidad de deshacerse del estrés allí fácilmente puede hacerlo entre las aguas de la Costa Dorada.

2.Gijón, Asturias: Su atractivo es ineludible, pues el turismo allí es global: gastronomía, playa y cultura en su toque más alto. Los turistas sienten que esta es una ciudad que les entrega todo, por eso además de ser una de las preferidas por los españoles, es también una de las más antiguas. Un fin de semana allí caería como anillo al dedo.

3.Lleida: Esta población ibera fue fundada hace muchísimos años: en el siglo VI a.C. Su arquitectura y turismo han cobrado importancia en España pues el interés gastronómico y arquitectónico aglutinan la exquisitez y belleza de esta zona en concreto.

4.Ávila: Una muralla con matices de pasado recorren una parte importante de la ciudad, sus bellos restos de historia, se ven reflejados por todas partes, sus restaurantes y hoteles son sin duda un increíble diamante de la historia española.

5.Granada: Su Alhambra de la época árabe es quizá el mayor atractivo de esta ciudad, incluso en el año 2011 fue el monumento más visitado de España, aproximando la cifra de  2.300.000  visitantes. Mucho por conocer en esta ciudad de rica cultura y arte, monumentos preciosos y antaño por doquier.

6.Cádiz: Su creación fue por los tirios en el siglo XI a.C, por su situación de puerto, siempre ha tenido una etiqueta comercial importante, de hecho esta es su actividad más emblemática. Pero la ciudad no sólo se caracteriza por esto, también algunos rastros del pasado merodean entre las calles de típica belleza andaluza.

 

La agrosilvicultura

Publicado en April 15, 2014 por Xavi Diaz

La combinación entre la agricultura y la explotación de los bosque es un sistema de generar riqueza productiva. Sin embargo, a pesar de que existen varias versiones sobre qué es realmente la agroforestería o agrosilvicultura podríamos decir que es la ciencia de cultivar la tierra o los bosques en combinación con una explotación agrícola o ganadera en el mismo espacio y con diversos objetivos.


Un claro ejemplo de ello son las dehesas andaluzas. Este modelo de explotación, poco conocida en otros lugares, fomenta el tratamiento sostenible de la tierra y, por supuesto. del entorno. En Huelva se encuentran los vastos campos de las dehesas donde el cultivo de la tierra sirve para alimentar a las cabezas de ganado que pastan de forma natural entre las lindes de cada ganadero. Pero al mismo tiempo, el abono animal utilizado para el cultivo proviene también del ganado que pasta en la dehesa.

Pero la agroforestería no es una estrategia agrícola actual. Ya desde hace siglos que la explotación combinada con diferentes fines producía una riqueza sostenible.

Estos son los sistemas silvopastorales más antiguos y se han practicado desde hace mucho tiempo en Europa y en América desde la colonización. En el caso particular de España, las "dehesas" se han desarrollado como una silvicultura pastoral especializada con un manejo de los encinos (Quercus spp) mediante podas que favorecen la producción  de bellotas y de forraje tanto de los árboles como del pasto.

Los árboles de las dehesas andaluzas pueden generar asimismo diferentes tipos de recursos productivos como el forraje para el ganado, la leña, etc. Además, la silvicultura también fomenta el aumento de la fertilidad del suelo, la mejora del ecosistema, reducción de la emisión de dióxido de carbono y la protección de la biodiversidad unido a la recuperación de tierras degradadas.