Blog de Turismo Rural

Descubre tu experiencia ideal

Un lago en el cielo

Publicado en March 27, 2014 por Xavi Diaz

Dentro de Sudamérica, tenemos diversas oportunidades de conocer y disfrutar de un turismo rural vivencial o poder convivir con las comunidades y compartir por algunos días de sus costumbres. Un país que realiza este tipo de turismo es Perú.

En especial, la denominada Sierra del Perú que ofrece paisajes impresionantes rodeados de casas tradicionales. Para los interesados en una estancia en medio de la naturaleza en el extranjero, se puede visitar las ciudades de Ayacucho, Puno, Cusco y Arequipa. Dentro de esas cuatro, la más conocida y explorada es la ciudad imperial del Cusco. Sin embargo, en la ciudad de Puno, existen islas que permiten disfrutar de extraordinarias vistas del Lago Titicaca.

Entre las islas más conocidas, de la parte del territorio peruano de este precioso lago, se encuentran la Isla Taquile, Isla Suasi y la Isla Amantaní. Durante la estancia en estas islas, se recrea un baile tradicional en la pequeña plaza de estas islas. Así como también se disfruta de un plato local, preparado por la madrina del pueblo, quien además brinda unas breves lecciones de quechua para que el turista pueda comunicarse con los pobladores locales. Los viajeros son invitados a convivir con una de estas matriarcas que lo guiarán en su estancia y así conocer más las rutinas diarias de este pueblo.

Isla Suasi
Isla Suasi

 

Además, si de turismo arqueológico se trata, en la Isla Taquile y Amantaní, se encuentran algunos vestigios arqueológicos de la cultura Tiahuanaco, así como miradores naturales. En Amantaní, está el centro ceremonial Pacha Tata y Pacha Mama.

Mientras que en Taquile, existen cinco construcciones preincas. A través del Hatun Nan (Camino Grande) se puede visualizar también a las playas de Huallano y Collata Suyo, concurridas por sus hermosas vistas. Se puede experimentar este paisaje natural en donde el lago se confunde con el cielo.

 

 

México y el turismo de volcanes

Publicado en March 10, 2014 por Xavi Diaz

Desde hace tiempo, los medios de comunicación mexicanos han ido señalando el turismo rural como una alternativa relevante frente al clásico motor de la economía turística mexicana, esto es, el de sol y la playa. Según investigadores del Instituto de Geografía de la Universidad Autónoma de México, UNAM, “si bien ese turismo de masas es el más exitoso porque deja dinero pronto, también es el que depreda con mayor rapidez el medio de acogida”.

Precisamente, el viajero que busca el entorno rural y que se aleja de los típicos destinos de imágenes paradisíacas suele ser más respetuoso con el medioambiente y, al mismo tiempo, genera o permite el desarrollo y conservación de zonas apartadas y desfavorecidas. El estudio mencionado recalca que en el país hay un gran potencial para promover el ecoturismo y el turismo rural y un ejemplo de ello es el cinturón volcánico.

Tan espectaculares como el Popocatépetl, a menos de 60 kilómetros de la capital. La última vez que el Popocatépetl tuvo actividad de importancia sin provocar daños, fue en abril del año pasado. Su estampa es imponente. Pero además, hay otros, sencillamente indescriptibles como el volcán Tacaná, en Chiapas, donde llegan pocos visitantes. En las faldas del volcán se ubican haciendas cafetaleras que ofrecen alojamiento y  les enseñan los viajeros a pelar los frutos y observan cómo se procesan, tuestan y muelen los granos.

México cuenta con diez volcanes en activo. Alguno es una rareza como el Paricutín. Es el volcán más joven del mundo, ya que nació el 20 de febrero de 1943. Sin duda, la belleza del corazón natural mexicano esconde maravillas que deberían desviar las miradas de todos los turistas que sólo buscan el todo incluido.