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La Berrea, el canto del Señor del Bosque

Publicado en Septiembre 22, 2014 por FERNANDO RODRIGUEZ ESTIVAL

Si amigos… Poco a poco el verano llega a su fin. Gradualmente hemos comenzado a notar cómo los días se acortan y las noches son cada vez más frescas. El otoño nos saluda tímidamente, y la Naturaleza reacciona. Las hojas de los árboles cambian de color, tiñendo las laderas de los cortados de Uña de tonos rojizos, amarillos y castaños. Nuestros majestuosos quejigares quedarán desnudos al cabo de unas pocas semanas. Las bayas de los majuelos, zarzas y endrinos se vuelven maduras y alcanzan el punto perfecto para su recolección. Algunas aves, visitantes del estío serrano, comienzan a migrar hacia zonas más cálidas, y las ardillas y otros roedores se afanan por recolectar frutos y semillas que les alimenten y hojarasca que mantenga cálidos sus hogares durante el duro invierno que no tardará en llegar…

Fuente: deanimalia.com

Pero hay un hecho inconfundible que nos indica que el otoño ha llegado, y no es otro que la berrea del ciervo ibérico (Cervus elaphus). Los imponentes bramidos (o berridos) de los señores del bosque anunciarán la llegada del otoño, y con él el de su breve pero intenso periodo de celo. Desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre, no dejarán de oírse los cantos quejumbrosos y desgarradores de los machos, en su incansable búsqueda y defensa de los grupos de hembras, con las que tratarán de reproducirse. Durante todo ese tiempo, los machos apenas dedicarán tiempo a descansar, o ni tan si quiera a alimentarse. Su único propósito será intentar reproducirse con el mayor número posible de hembras, para lo que deben berrear más fuerte y con mayor frecuencia que los demás machos. Saben que cuanto más intensos y frecuentes sean sus berridos, más receptivas serán las hembras a aparearse con ellos. Pero los berridos no son la única arma de seducción de los machos…

Fuente: Fotosafari

La exhibición de sus formidables cornamentas frente a las hembras es otra de sus estrategias de cortejo, puesto que mayores cornamentas (con más ramificaciones) son sinónimo de buena “calidad reproductiva”, o en otras palabras, de fertilidad… Estas exhibiciones de fuerza, además, evitarán peleas innecesarias con otros machos, ya que ninguno quiere invertir fuerzas (o arriesgarse a salir gravemente herido) en combates que no pueden ganar. Sólo contrincantes igualados en fuerza y tamaño se involucrarán en duras peleas por el dominio de los grupos de hembras, que pueden durar varios minutos.

Fuente: fotonatura.org

Finalmente, portar un perfumado aroma será fundamental. Si, habéis leído bien: “perfumado”… Y es que otra de las tareas de los machos durante la berrea es inundar sus territorios con su potente fragancia varonil. A través de la orina y de diversas glándulas secretoras (que poseen en las pezuñas y en los lagrimales de los ojos), los ciervos macho impregnarán su cuerpo y cada rincón del bosque con su olor. Con ello pretenden comunicar a las hembras su alto grado de excitación y virilidad, y a otros machos les deja un mensaje claro: “esta zona y sus hembras ya tienen a su señor del bosque”.

Tras semanas agotadoras de berridos, carreras por el bosque, peleas, juegos de seducción y apareamientos, sólo los machos que más y con más intensidad hayan berreado y que hayan portado las mayores cornamentas habrán ganado el consentimiento de las hembras para reproducirse. Ellos habrán sido los vencedores. Ellos habrán sido los más grandes y fuertes del bosque, los mejores sementales… Ellos serán los padres de la siguiente generación de señores del bosque.

Fuente: La Serranía de Cuenca a fondo

El bosque recuperará entonces su apacible tranquilidad. Los machos, exhaustos por el grandioso esfuerzo del celo, regresarán a los rincones más ocultos del bosque, donde comenzarán a recuperarse. Deben desarrollar sus imponentes cornamentas anualmente, y no tienen tiempo que perder. Las hembras por su parte se volverán a organizar en grupos familiares, lejos de los machos, y se alimentarán lo mejor posible con el único propósito de llegar sanas a la próxima primavera. Es entonces cuando nacerán los cervatillos, cuyo cuidado correrá a cargo de sus madres. Los cervatillos tardan solo unas horas en ponerse de pie y comenzar a andar, y su único método de defensa durante sus primeros meses de vida será permanecer ocultos en la vegetación, mimetizarse con el entorno gracias al pelaje moteado que adorna sus cuerpos, mientras sus protectoras madres montan guardia en las proximidades. Los jóvenes machos, futuros señores del bosque, tendrán que esperar a su tercer o cuarto año de vida para participar en su primera berrea. Las gabatas, por su parte, no serán madres por primera vez hasta su segundo año vida.

Se cierra el ciclo de la vida para nuestro ciervo ibérico, y la Naturaleza, una vez más, se abre camino en la Serranía de Cuenca. El año siguiente volveremos a oír los berridos de estos majestuosos animales. El Señor del Bosque se ha vuelto a enamorar.

Ven a Uña, en el corazón de la Serranía de Cuenca, y escucha este fascinante fenómeno de la Naturaleza desde el patio de nuestra casa. ¿Se te ocurre un lugar mejor?

► ALGUNOS CONSEJOS

-La berrea suele tener lugar sobre todo durante el atardecer, el amanecer y las primeras y últimas horas de la noche.
-No te olvides de llevar ropa de abrigo.
-Nunca sobra algo de picar y agua para beber.
-Llévate linterna, con suerte podrás observarlos.
-Y lo más importante: Guarda silencio, no les molestes. Recuerda que estás en su hogar, y nosotros somos sus invitados.

RECOMENDACIONES

Si quieres aprender más sobre la berrea y todos los secretos sobre la Serranía de Cuenca, te recomendamos:

-Libro-CD La Serranía de Cuenca a fondo (adquiere un ejemplar en laserraniadecuencaafonfo@gmail.com)
-Rutas y visitas guiadas >> Ecoturismo Cuenca | Cuenca Ambiental

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